Galería Angela Sacristan
Octubre 2000
Madrid
Jorge Sarsale y su hermetismo
comunicante.
Para referirme a las últimas
obras de Jorge Sarsale creo que lo más atinente es relatar
algo que aconteció. Jorge me había mostrado sus
obras. Yo le respondí con mi punto de vista, pero como
creo más en el pensar dialéctico, que es frente
a las obras de arte la elaboración de la conciencia del
sentir dialéctico, lo invité a que las trajera a
una sesión de mis seminarios de análisis de obra,
donde los participantes ensayan sus aproximaciones a las obras
de cada uno de ellos, y luego yo, como hilo conductor, extraigo
una línea de pensamiento que al formularla se va mezclando
con mi parecer (que no forzosamente tiene que ser ni es el mismo
del que tuve al inicio de la sesión). Pues bien, en síntesis
diré lo que concluí en esa oportunidad.
Por primera vez en mis análisis todos los participantes
no se refirieron a las obras en sí - como objetos sobre
los que hay que opinar - sino a lo que les transmitían
las obras. Tengo el papel con las anotaciones que hice en esa
ocasión y puedo inventariar muchas de esas opiniones o
mejor dicho sensaciones: "lo muerto y lo vivo"; "lápidas
pero no necrológicas"; "huellas de una vida humana";
"melancólicas, ni con odio ni con amor"; "sensación
de vacío"; "silencio, donde pasaron muchas cosas";
"vacío y plenitud"; "sensualidad esencial";
"racionalidad sensorial"; "recuerdos tan íntimos
que son a su vez innominados"; "están por...y
nacen"; "dualidad"; "te sumergen en una melodía
que te calma"; "angustia y paz post-angustia";
"Zen...se necesita tiempo para apreciarlas en su totalidad";
"se comunican por su atmósfera y te intrigan en su
esencialidad".
¿Qué puedo yo agregar de más?. ¿Acaso
la obra no se termina de hacer en la contemplación?. Sí,
tal vez esto...
La obra de Jorge Sarsale por ser una intriga en sí, un
hermetismo comunicante, suscita que el alma de los otros responda.
Luis Felipe Noé.
Buenos Aires, Septiembre de 2000