UNO VUELVE A SUBIR
LAS ESCALERAS
Fina García Marruz*
Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente.
Cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa de rodear un día
preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos mortales,
como un tímido consuelo.
|