English version below

Extraño

Desde hace años, Jorge Sarsale ha elegido un modo personal de interrogar la curiosidad del espectador con objetos visuales que son el resultado siempre inquietante de una elaboración obsesiva y minuciosa: papeles de distintas calidades, texturas y colores, cortados hasta ser convertidos en ínfimos deshechos y luego reciclados para configurar, montados sobre planchas también de papel o superficies rígidas, situaciones que hacen de su abstracción una manera de evocar representaciones inasibles pero en modo alguno abstrusas.

Por lo pronto, hay un gesto elocuente en ese doble proceso de destruir para construir que bien podría entenderse como la metáfora de un lema: el mejor camino para alumbrar una intuición sobre algún aspecto de la realidad es descomponerla e intentar reorganizarla a partir de una lógica y una sintaxis propias.

Las obras de Sarsale no son el resultado de una línea desplegando incesante su vocación territorial sobre el plano sino de una auténtica tarea de composición –de un poner con– a la que somete cada uno de los elementos, con una técnica que le debe más al collage que a la pintura, pero que no renuncia a las posibilidades colorísticas de esta y que llega a la línea por adición y no por trazado. Esa economía entraña un procedimiento pero también un tipo de discurso menos categórico e igualmente ambicioso.

Las dos series presentadas en esta ocasión, Resto y Encaje, confluyen en un denominador común que el artista define como Extraño. Nada hay de arbitrario en esos títulos. Porque estos trabajos, agrupados en polípticos o de manera aislada, sugieren simultáneamente la doble significación del nombre que los designa. “Extraño” es un adjetivo que alude a lo desconocido –a lo poco familiar, incluso a lo que Freud denominó siniestro– pero también la primera persona singular del presente del verbo “extrañar”, que a su vez se desdobla en otros dos significados posibles: sentir nostalgia o imprimir, a algo que no lo tenía, un carácter de extrañeza.

La poderosa atracción que suscitan estos notables trabajos se manifiesta precisamente en esos términos: la extrañeza o el extrañamiento de que ese resto, aquello que se quiso desechar, regrese por sus fueros y, al mismo tiempo, en otro orden (o en otra serie), no termine nunca de encajar del todo.

Estamos hechos de resabios del pasado, parece insinuar Sarsale, en un presente que nunca llegará a configurar una armonía definitiva.

Guillermo Saavedra, 2018.

Strange

For many years now, Jorge Sarsale has embarked on a personal path to probe the spectator’s curiosity, with visual objects which are the –always disturbing– result of an obsessive and meticulous elaboration:  pieces of paper of different qualities, textures, and colors, cut or shredded until they have become negligible leftovers, and then recycled and reassembled on sheets of paper or medium density fibreboards, giving rise to pictorial situations whose very abstractness constitutes a manner of evocating elusive –but never abstruse– representations.

This double process of destruction and construction is, in itself, an eloquent gesture; it can be read as the metaphor of a motto: the best way to explore an intuition about some aspect of reality is to decompose reality and try to reorganize it using your own logic and syntax. 

Sarsale’s works are not the result of a line which unceasingly deploys its territorial calling on a plane, but rather of an authentic work of composition in which every element is put in position; he uses a technique that owes more to collage than to painting, but without renouncing the possibilities of color, and arrives to the line through addition instead of delineation. This economy entails a procedure, but also a type of discourse, less categorical but equally ambitious.

The two series now being shown, Resto (Remains) and Encaje (Fitting) have a common denominator, which the artist has defined as Extraño (Strange). There is nothing arbitrary about these titles. Because these works, grouped into polyptychs or on their own, simultaneously recall both meanings of the word that names them. Strange is an adjective that alludes to the unknown –what is unfamiliar to us, what Freud refers to as sinister– but it is also (in Spanish) the first person singular of the verb “to miss”, which can have two more possible meanings: feeling nostalgia for something, and imprinting a sense of strangeness where there was none.

The powerful attraction of these remarkable works can be described in precisely these same terms: the strangeness felt when these remains, these leftovers, make their unexpected comeback in a different order (or a different series), and never completely fit in.

We are made of residues of the past, insinuates Sarsale, in a present that will never constitute a definitive harmony.

Guillermo Saavedra, 2018.

  • Facebook
  • Instagram

 © 2023 by Agatha Kronberg. Proudly created with Wix.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now